De consulta

Hinrichsen, Ana

La madre y la hija sentadas frente al terapeuta, tienen aspecto de cansadas.
Muy segura, la hija plantea: “Tenemos problemas de comunicación y nos cuesta convivir”. “Ella –señalando a la madre- casi no habla y cuando lo hace no la entiendo”.
La madre se defiende: “No hablo porque cada vez que lo hago, se pone imposible”.
La hija reacciona impetuosamente: “¡Pero cómo decís eso!” “¡Fijáte lo que decís!” “¡Parece que vos no te escuchás!”
Mutis.