Sin título

Neri, Carlos Alfredo

Su mirada estaba congelada en dirección a la pintura. Una y otra vez había contado los objetos presentes en ella. Los libros, los lápices, los juguetes. Se detuvo unos segundos en el muñeco del “ET” y recordó con cariño la vez que fue a ver la película con su prima. También le llamó la atención la ilógica distribución de las patas del banquito.
El último momento con el que su mente pudo fugarse, fue cuando se dio cuenta de que él tenía unas zapatillas iguales a las del cuadro.
Pero finalmente llegó su hora. Lo inevitable.
El dentista abrió la puerta y con una sonrisa falsa lo invitó a pasar.