Leo

Nasello, Patricia

De un formidable salto, abandona su sitio en la inmensidad y aterriza en la calle bordeada de durazneros donde está la niña. Camina los pocos metros que los separan tocándola con los ojos. Caricia hecha mirada, conexión que sólo el vuelo de algún pétalo interrumpe. La niña lo observa sin moverse, el andar majestuoso de ese león hecho de soles no le inspira miedo.