Sin título

Bellani, Elena Haydee

La luna de azúcar brillaba, reina absoluta de la noche. Un séquito de estrellas acompañaba su paso. La brisa era dulce, perfumada, una música suave llegaba desde la distancia. Oí tus pasos que se acercaban, mi corazón tembló, mis manos se prepararon para la caricia, mis labios para el beso, pero en ese momento una voz quebró el hechizo: “Arriba dormilona, ya es hora de levantarse”.