A Porchia

Baldessari, Adriana

Sola en el repleto andén de Acoyte. Sola entre la multitud que la incrusta en el vagón del subte. Sola compactada por cuerpos húmedos. Cuando la formación arranca cierra los ojos y se escapa por diez estaciones a su lugar en el mundo, la playa de Pocitos. Junto a su amor de la otra orilla camina libre por la arena blanca y se interna en el río hasta que la brisa otoñal la elige para dejarle una hoja dorada pegada en la frente. Él la besa y la hoja cae al agua como una estrella fugaz. Bajan en Perú. “El amor es una compañía”.