Perro amor

Baldessari, Adriana

Su imposibilidad de amar la alejó paulatinamente de hermanos, sobrinos, hijos, nietos, bisnietos, pero no de amigos porque nunca los tuvo. Ante una dramática internación, ya que extrañamente nevaba en Buenos Aires, la familia olvidó los malos tratos del pasado y se acercó para cuidarla. Una vez repuesta, la anciana sin dar muestra alguna de agradecimiento, los echó de su casa. Antes, genio y figura, les había gritado que olvidaran la herencia porque pensaba vivir cien años. Los 99 los festejó sola. El beso de cumpleaños se lo dio el caniche toy.