Cámara Gessel

Cicchetti, Graciela Bibiana

Pensé que venían por la cámara, las fotos para el concurso o algo así. Es un pensamiento ingenuo el primero que una tiene antes de un estupro.
Terminé en esta sala de canto forzado.
Soy la perra que desfloraron y se les retobó. Los oigo y los huelo, sus jadeos entre mis muslos, su semen en mi barriga. Me veo las crenchas en ese espejo falso, la baba chorreándome, la ropa pegada con la mierda del basural donde me tiraron y los gusanos untados en mi pubis.
Ellos ahora, del otro lado, resguardados en su función, tratando de limpiarse las marcas de mis uñas en el cuello, relamiéndose en la carroña que nunca es bastante.
Me arrastro, me orino. Una hemorragia libertaria toma mi venganza, debajo de las esposas.