Desapariciones

Cisterna, Gabriela

A veces viajaban juntos en trenes sin destino, otras se despedían en estaciones que ya no existen. Por un tiempo creyó perderlo y se sintió más sola que nunca. La noche de su cumpleaños número cuarenta se durmió arrullada por el viento patagónico, para regresar a una siesta cálida del norte: caminaban despacio por la calle de lapachos amarillos que conduce al viejo mercado, cuando se les cruzó el Falcon verde. Despertó espantada y presintió que no habría más encuentros. Desde entonces su padre desapareció también de los sueños.