Ausencia

Ricciardi, Bibiana

El llanto comenzó en el momento en que su madre expiró, y continuó en la casa de velatorios. Sentada junto al cajón observaba la cara de la muerta, a través de las lentes empañadas de sus anteojos. La misma máscara inerte de siempre. La ausencia expresiva era anterior a la muerte.
— ¡Sacáte eso!—Creyó escuchar. A su madre no le gustaba que usara anteojos en público. Era miope desde siempre. Tenía grabada en la memoria las fotos de todos sus cumpleaños, desde el primero, siempre soplando las velitas con anteojos puestos.
Lo que no tenía eran fotos de su mamá embarazada. Tampoco con anteojos. Toda la familia tenía muy buena vista.