En boca cerrada…

Palacios, Osvaldo

Hola querido diario. Como siempre, durante la cena, mucho no pude hablar, mis padres contándose sus cosas y yo respondiendo, las mismas respuestas. – Si, papá, me fue bien en la escuela. – Si mamá, ya hice las tareas. Cuando quise hablar de mi próximo cumpleaños, papá, me dijo: Micaela, cuando los mayores hablan, los niños se callan. Al rato, mamá, hizo su comentario: Hija, recuerda, en boca cerrada… – Sí, mamá, no entran moscas, contesté. Pedí permiso, me despedí con un beso de ambos y aquí estoy compartiendo contigo lo que pensé durante mi silencio impuesto mientras cenaba. “En boca cerrada, no entran moscas, lo escucho sin cesar, hasta la maestra en la escuela, lo sentencia sin parar. Mi boca es linda, roja y grande, ¿por qué la quieren callar?…si está hecha para hablar, para decir poemas, para reír y también cantar, en boca cerrada no entran moscas, pero yo las dejaré entrar, para decir verdades, lo que me hace bien y lo que me hace mal, ya no me volverán a callar, soy una niña grande y puedo pensar, en mi, ese viejo dicho ya no existe más”. Hasta mañana querido diario, me voy a dormir, pensando que todos los niños del mundo, también podemos hablar, si nos callan, jamás podremos demostrar, que al igual que los mayores, seguimos Vivitos y Coleando.