Vermouth con la Mulatona

Doti, Luciano

Clemente estaba bebiendo un vermouth en un bar de Flores. Desde su mesa junto a la ventana podía ver a una mulata voluptuosa, de insinuantes curvas, dueña de un escote que daba vértigo de nada más asomarse para echar un vistazo. Saboreaba unas aceitunas que le hacían pensar en la piel aceitunada de esa mulata que, parada en una esquina, esperaba vaya uno a saber qué. Debería ser del Caribe, acaso dominicana. Sólo estaba seguro de que era la mujer de sus sueños, tan carnosa como las aceitunas que le gustaban tanto: ¡una tremenda “mulatona”!