Inocente

Parrilla, Ernesto

Entré en una librería, cuando para mi sorpresa me topé con mi fotografía en la tapa de un libro. Me precipité a tomarlo entre mis manos y leí el título. Letras gigantes impresas en blanco sentenciaban: “Inocente”. Busqué en la contratapa y descubrí un nombre desconocido, un pequeño resumen de la historia y la promesa de “la mejor historia de ficción de los últimos años”.
Corrí en busca de un vendedor y le pregunté que hacía mi imagen allí. El joven no supo que decirme, aunque se mostró igual de sorprendido. Consultó a su jefe y tampoco hubo respuesta. Me dieron el número de la editorial, pero en vano traté de comunicarme. No contestaba nadie. Esa misma noche leí el libro.
Me esperaba aquello. El libro era sobre mi vida. Dudé entonces si mi existencia había comenzado treinta y cinco años atrás o solo era producto de la imaginación de un escritor. Comencé a temblar. Desperté en medio de la noche, conciente de que todo aquello había sido una pesadilla. Ya no podía dormirme.
Me dirigí a mi sala de trabajo y encendí la computadora. Busqué entre mis archivos la novela que había comenzado la semana anterior y me puse a escribir. Noté entonces que el nombre del escritor del libro de mi pesadilla llevaba el mismo nombre que mi personaje. Sentí otra vez un temblor. Ahora si que estaba confundido. ¿Quién de los dos escribía a quién?