Y manzanas a los abedules

Gaut vel Hartman, Sergio

Ya sabemos que los olmos no dan peras, aunque uno se las pida, aunque uno les ruegue. Sin embargo, mi amigo Oguilón Randoval pidió y el olmo le dio peras. ¿Qué tal? ¿Será que uno cree que no hay que pedirle peras al olmo porque ha sido domesticado por el lugar común y acepta eso como un dogma de fe? Los lugares comunes dominan el mundo, ya lo decía mi otro amigo, Conservando Posizzioni, y no pedía nada, nunca. Pero yo voy a imitar a Randoval y no a Posizzioni, por lo que le voy a pedir tecnología de punta a las tarotistas, euros a los linyeras, afinación a Cristian Castro, goles a los delanteros de San Lorenzo, huevos a los chanchos y buenas gestiones a los políticos. ¿Qué soy un iluso, un romántico, un ingenuo? Es posible. Pero si mi amigo Randoval tuvo éxito, ¿por qué yo no?