Cruzada

Marinero, Beatrice

Se convocaron sin dar explicaciones. Así llegaron Rada, Fontova, Dolina, el “negro” Alvarez, Hugo Varela, Cacho Bonaventura hasta concluir que casi no existen humoristas blancos en este país. Invocaron al Negro Olmedo y coincidieron en que el más expuesto era Crist, el último negro historietista de la contratapa del diario. Por ella ya habían pasado Fontanarrosa y Caloi. Debían buscar la forma de proteger al cordobés. Hasta pensaron en los métodos del Ku-klux-Klan., pero sería absurdo. Decidieron que eran más eficaces los santitos locales: La Difunta Correa, el Gauchito Gil y… ni hablar de Ceferino Namuncurá. A ellos va ahora la cruzada de negros a quienes todos queremos seguir teniendo vivos.