La decisión de Raquel

Palacios, Osvaldo

Ella siempre lo supo, sus hijos, familiares y por supuesto, pueblo chico, infierno grande, todo el vecindario también. Más de veinte años, Galeano, su marido, tiene una amante. Eso en estos días es moneda corriente, pero lo más extraño es que Raquel sabe quién es, es su prima hermana y vive a media cuadra de su casa. Galeano, el protagonista de la historia, se pasea de una casa a otra como si nada. Duerme con Raquel, pero las tardes las pasa con Cristina. Raquel viaja con sus amigas a Bariloche por ser jubilada y él, en el verano, se va un mes a Las Toninas en carpa, porque se lo exigen. Una más joven que la otra, una más chismosa que la otra, pero lo que Raquel decidió fue hacerse cargo de su situación, no sentimental, sino más bien económica, reflexionó: ¿Para qué hacer lío? ¡Ah! No… ¡cuándo algo le ocurra a él yo me quedo con su jubilación, su pensión, todas las propiedades! Ah no… “más vale pájaro en mano que cien volando”.