Estás muerto

Nilda

El mensaje en el contestador la perturbó a tal extremo, que salió a la calle como loca. Tomó el primer colectivo que pasaba y recién allí, después de un largo rato, trató de serenarse. ¿Qué diablos quería Rubén que todavía seguía molestándola? Es que no le había alcanzado con haberla dejado en la calle, con aquella estafa. O tal vez, fue poco el haber causado la muerte de sus padres. O el abandonarla, huyendo con su mejor amigo.
– ¡H de P, conmigo no vas a poder…! Quieren asustarme, pero no van a lograrlo. VOS ESTÁS MUERTO y seguirás estándolo, aunque tenga que volver a matarte.