Línea al corazón

Adriana Baldessari

Ella dice que soy una máquina de hablar. Cuando estamos juntas reconozco que la aturdo. Sin embargo cuando la llamo a la noche para saber si volvió de la Facultad de Letras, ella es la que toma la palabra. Con su voz microfónica habla, cuenta y se rie. Su charla es interesante, ocurrente y muy divertida si describe sus avances como ama de casa. Pero se torna breve al decirme: Te dejo, voy a ver qué cocino. Entonces, salgo del encantamiento y meto mi único bocadillo horneado en el corazón: Hasta mañana, Hijita. Te adoro.