Hola

Ana Silvia Mazía

—Hola.
—¿Hola qué?
—¿Cómo, “hola, qué”?
—Sí, ¿hola qué?
—Hola, vo… ¡Veinte años, y no sabés quién soy!
—No sé qué quiere Ud. ni quién es.
—Pero… ¡si conversamos todos los santos días!
—Este no es un día santo. Y no sé quién es Ud.
—Yo. ¡Soy yo, carajo!
—Perdón, ¿aquí todos hablan así?
—¿Quéee?
—A ver, espere que ajuste el traductor… Ya está. Esa palabra… ¿qué significa?
—¿Cuál? ¿Soy? ¿Santos? ¿Días?
—No… barajo, digo, carajo.
—Bueno, dicen que era el lugar a donde mandaban a los marineros… Pero… ¡pero qué estoy haciendo! ¿Con quién estoy hablando? ¿Qué carajo me importa si entiende o no?