Sin título

Carlos Parisi

Dicen que fue el primer auditor. Todo listo en la guillotina. Una y otra vez intentaron pero el mecanismo no alcanzaba a cumplir su cometido. Comenzó a ofuscarse al tiempo que, aún teniendo sus manos atadas en la espalda, logró poner su cabeza de costado y ver un nudo que no permitía el deslizamiento de la soga. No pudo con su natural tendencia a estar en todo: avisó del nudo y esperó satisfecho que, ahora sí, funcionara.