Gracias a la vida

María del Carmen Allegrone

Cuando nació la vida la llamaron Gracias. Abrió los ojos y miró, parecía enamorada. Caricias y leche tibia. Lloró, como si cantara, tan entonada que no se podía creer. Caminó al tiempito y nunca usó zapatos. Bailaba zambas y los pañuelos se le volaban de las manos. Un día se fue. Iba desnuda, solo una violeta enredada en su pelo negro. A veces vuelve a aparecer, su voz es lo que primero se escucha, la gente grita de alegría ¡Gracias! ¡Gracias! La vida se acomoda en su silla, la tierra tambalea con su música, los cerros la aplauden y la luna le ilumina las naranjas de la plaza.