Sin título

Rosana González Alonso

Entre los dibujos de la oscuridad descubrí la luz, un manto cubría mis ojos, forzándome por conocer los colores de esta luz que cada vez me sorprendía más; la misma luz se hizo amiga mía y desde mi posición, descubrimos juntos las flores, me explicaba sin entender cómo eran y por qué debía conocerlas, me enseñó las nubes, las hojas, las figuras que no conocía, las rayas que fortalecían a sus amigos, los edificios, me presentó al amor, a la tristeza, a la pena, al dolor; todos componían su esencia; pero gracias a ella supe que mi madre era la vida, parte de todo cuanto vive regido por sus reglas naturales; la conocía dando la vida y me enamoré de ella, luego me enfadé con ella por ser tan complicada, la abandoné por la muerte, y con ella recordé lo hermosa y complicada que había sido; lloré con la pena y al oscuridad, ansiando volverla a conocer y a saludar, para darle las gracias por su comprensión y felicidad.