Pásalo

Sara Lew

Una tarde de verano paseaba en bicicleta por el paseo marítimo. Iba pegada a la derecha, más preocupada en esquivar el tráfico que en disfrutar de mis pedaladas. Una chica con escayola en la pierna que caminaba por la acera se acercó entonces al bordillo y levantó una muleta a mi paso, dándome de lleno. Perdí el equilibrio y la bici aplastó mi rodilla, que se quebró contra el suelo. La joven, mientras tanto, me observaba. Entre quejidos de dolor le pregunté por qué lo había hecho, a lo que ella respondió: “porque me lo han hecho antes a mí”. Antes de alejarse cojeando la oí sentenciar: “Esto es una cadena. Pásalo”.

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