La diosa en cuestión

Patricia Nasello

Hastiada de tanto crédulo, supersticioso e ignorante, Buena Fortuna decide, apenas iniciado el 2013, tomar el toro por las astas y explicar que sus dones no dependen del almanaque; sin embargo, ocurre que el toro apenas ella se acerca clava una de sus astas en el chato, firme e inmortal vientre.
Buena Fortuna restaña su herida, mata al toro y —tardo yo más en contarlo que ella en llevar a cabo toda esta peripecia—, se encierra en el Olimpo dando un portazo. Allí permanecerá, inactiva y enfurruñada, los próximos doce meses.

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