Adiós

Octavio Belardinelli

La última vez que nos encontramos fue triste.
Nos abrazamos en silencio, en el zaguán de la casa.
Pero faltaron las caricias y las palabras tiernas.
—Tengo algunas cosas tuyas —dijo ella.
Yo pensé en los libros, los mapas, las películas.
—Otro día —dije—. Me llamás y vengo a buscarlas.
—Tenés algunas cosas mías —dijo ella.
Yo pensé en los besos, en los pechos desnudos, en los gritos de amor en la madrugada.
—Eso no puedo devolvértelo —dije.
Ella sonrió. Había pensado lo mismo.
Pero los dos sabíamos que era la última vez.
Caminé hacia la esquina para tomar el colectivo.
Fue triste.