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Beto Monte Ros

La última vez que salí a la calle entré a un café, vi a una chica muy animada con su celular, le sonreí y volvió la cara, pregunté a un señor por el resultado del partido que, muy concentrado, observaba por el televisor del local, pero con enojo me indicó que guardara silencio. A una señora que, junto a su hijo, comía una tostada le pregunté por la edad del pequeño, me miró asustada y se cambió de lugar. Decepcionado volví a mi casa, quería hablar con alguien: encendí la computadora.