Ya no puede caminar

Rubén Faustino Cabrera

La última vez que la vi estaba moribunda por efecto del veneno. Como todavía pugnaba por salir del cajón, la rematé a golpes. Luego la saqué de allí y la arrojé al jardín por la ventana. Se la comieron las hormigas.
¡Otra maldita cucaracha que ya no volvería a meterse en el cajón de los cubiertos!