El Accidente

José Chete

“La última vez que lo vi… La última…” trataba de recordar el hombre. El olor a desinfectante barato apestaba toda la sala del hospital. La gente pasaba de lado a lado por toda la sala, mientras el hombre solo los veía, sentado en su silla de plástico. El gato en sus piernas ronroneaba con delicadeza. “Y… ¿Qué tiene su gato?” Le pregunto el niño que sostenía a su perro junto al hombre. “Este no es mi gato, él se comió a pepe, y quiero su cuerpo de vuelta” Respondió. “Señor Monterroso, acompáñeme a la sala 2, ahora le devolveremos al hámster, sepa disculparnos”, le dijo el doctor al hombre.