El pequeño

Horacio Laitano

El pequeño se deshace en atenciones. Reúne a sus amigos, prepara la comida y les hace una graciosa reverencia cuando entran a su casa. Ellos saben que el pequeño es hacendoso. Lo halagan y lo aplauden hasta verlo estremecerse. A veces, uno de ellos elogia tanto su comida que el pequeño se desliza por debajo de la mesa y le muerde los tobillos. Los demás no paran de reírse. El pequeño también es muy chistoso. Después de los almuerzos, se ubica en el medio de la sala y comienza a imitar a sus parientes: su abuela moribunda, las hermanas de su madre y sus tíos cascarrabias que lo tildan de pequeño.

De La reunión de los ausentes. Ediciones Botella al Mar.

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