Escenas desgarradoras

Marcela Orellana

Más que confusión, desolación en el párrafo. Sustantivos apenados y apetecidos por los objetos directos. Adjetivos aún serenos al amparo de sus naturales capitanes y de coroneles pronombres. Suplicantes nexos subordinantes sobrevivientes de algún dislocado objeto indirecto o un complemento agente en el exilio más irredimible. Perfume a puras ganas de predicativos obligatorios para copulativos y de los otros, para los porque sí. Afortunadamente presentes los femeninos consuelos de las conjunciones, las preposiciones, las interjecciones con su magia plural y reparadora. ¿Y los ad-verbos? Sin razón de ser, sin identidad, sin sus naturales y etimológicas compañías. ¿Ah? ¿La causa de estas desgarradoras escenas? El desafío de una página de escritores: microrrelatos sin verbos.