Celo

Beto Monte Ros

A Carola,  la rabia le caló el cerebro. Erizada de odio abrió la boca y colérica lanzó un alarido. Aida le dice: “al doblar el recodo de la calle, vi a Báez con Adela del brazo”.  Ella se calla, y mientras con el dedo se riza el cabello, elabora una idea y decide: coge brécol, calabaza, cebolla; la echa al caldero y lo coloca en la estufa. La cara le arde, abre una cidra y espera que él traiga la cabeza, para aderezar un rico caldo que le acabe su ira.