Contribuyente

María del Carmen Allegrone

La muchacha del Dauphine llegó al cielo y pidió su libre deuda. Tenía varias infracciones impagas cometidas en la Autopista del Sur. Le pareció injusto, el embotellamiento había durado meses. Erró perturbada. Se detuvo. Advirtió una presencia conocida, al hombre le sucedió lo mismo. Era el ingeniero del Taunus. Se abrazaron. Él comentó que tenía el mismo problema con el ente recaudador. De inmediato, propuso ir a ver una gestora conocida por su eficiencia: la llamaban La Maga. En la eternidad hay pocas opciones, o pagaban -en efectivo o con tarjeta- o quedaban condenados a vagabundear sin obtener la baja definitiva en la tierra.