Entre el cielo y la tierra

Horacio Beascochea

“Te doy otra oportunidad para llegar al cielo”, escucho.
Moldeo la miga de pan y me encomiendo a los dioses. Esta vez no debo fallar, un movimiento suave, estudiado hasta el hartazgo. La veo surcar el aire y para mi desilusión, sobrepasa tus ondulaciones y se posa a centímetros de tu ombligo, en una frontera imprecisa del paraíso.
“La pucha”, maldigo y apuesto de nuevo a nuestra rayuela de besos y sabores, en una lluviosa mañana que nos espía desde tu ventanal.