Romance en una confitería

Diego Lanis

Cuando me senté algo me llamo la atención. Pedí un café y quede obnubilado. Un reflejo de la luz, tal vez. No podía ser tan poco. Claro, levante la vista y te vi. Esos ojazos verdes te impactaban al instante. Sentí, por un momento, un cosquilleo al ver tu figura. Que hace esta mujer sola. Mire el reloj .Me quedaba media hora para volver al trabajo. Es ahora dije. Pasaba el tiempo y no encontraba la excusa para acercarme. Que me mire por favor. Nada. En ese ínterin pasa un chico. Vendía flores. Le doy unos pesos y le pido que se la lleve. Cuando la recibe levanta la vista y guiña un ojo. Ahora, si me voy a acercar a su mesa .Me presento, me siento. Declaro estar perdidamente enamorado de ella desde que la vi. Destaco todos sus atributos y que quiero conocerla. Para mi sorpresa recibo como respuesta, gracias. Muy seco.
Quedo con la expectativa de algo más. La hago reír. Ríe. Intento avanzar con una caricia y tomarla de la mano o del pelo .Lo rechaza. Ni hablemos de un beso. Me digo, si dale hazlo. Eso es lo que espera. Nos besamos durante diez minutos seguidos. Haberlo sabido, hombre. Por ahí había que empezar.
Como en la vida, en el amor uno nunca termina de aprender. Es un arte muy refinado. El de verdad no es para cualquiera. Me anoto primero.