¿Por qué?

Salvador Robles Miras

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014, no pude dormir en toda la noche, ni la siguiente tampoco, ni la otra… Aún hoy, dos años después, suelo despertarme de madrugada, trémulo, tras haber soñado una vez más con la jugada decisiva, aquélla en la que empujé el balón al fondo de la portería, en el último minuto de la final, y marqué el gol del triunfo, convirtiéndome en ese instante en el héroe de mi país y en el villano de mi conciencia. ¿Por qué no lancé el balón a la grada para permitir que fuese atendido el guardameta rival, quien se retorcía de dolor a mis pies? ¿Por qué?