Sin título

Yanina Carrieri

El día que ganamos el mundial de Brasil 2014 fue el mismo día en que la Argentina se vistió por completa de celeste y blanca. Ese mismo día el pueblo ganó por goleada, sin cometer ni un orsai y con fair play incluido.
El fútbol, tantas veces ligado a la política de manera negativa, logró ahuyentar los fantasmas del odio entre los diferentes sectores del pueblo. El obelisco -sede emocional de la nación- se convirtió en el eterno machete del pueblo, en la ayuda memoria para la unidad eterna. Sean eternos los laureles que supimos conseguir…