Sin título

Candelaria Mazzeo

El día que ganamos el mundial Brasil 2014 estaba en la misma ciudad que un año atrás junto a la juventud del papa: Río de Janeiro. Durante la final me hallaba con algunos compatriotas y otros locales a los que había conocido el año anterior en un bar. La definición por penales alteró a más de uno, y cuando nuestro 10 estaba por patear el quinto no fui el único que se desmayó. Cuando desperté no entendía nada, estaba solo y todo oscuro. Manoteé un control, aprendí la tele, y lo vi a Messi realizando el festejo que volvería a satisfacer a 40 millones 4 años mas tarde.