Alianzas

Claudia Beatriz Felippo

Sus horas pasaban apesadumbradas en el martirio de la melancolía. “Que veinte años no es nada”-cantaba Gardel- pero en su alma, sabía que era mucho, mucho más que la nada misma. Quizás por ello guardaba un as de espadas bajo la manga. Con inteligencia, esperando el instante de la verdad, evocaba sus años airosos en la memoria de los justos, con el único propósito de ganar la batalla. Ése era su gran reto. A excepción de alguna que otra crisis en su matrimonio, la vida le había brindado infinitas oportunidades de alcanzar la plenitud en el amor, cual cuatro de copas, en un tinte casi dramático de conservación. Ahora el reloj la enfrentaba a una singular sentencia que, como era obvio, no firmó. Y se fue cantando,”Volver, con la frente marchita…”