Baraja

Sergio Sixtos

Tomé la carta del mazo. La miré en secreto (4 de copas). La regresé y la revolvió con el resto, hizo un par de pases mágicos con los dedos y me regresó el mazo: revisé una a una las cartas, había desapareció la mía. Lo miré incrédulo, sonrió e hizo una reverencia; sentí la náusea, arcadas y vomité la carta.
El público aplaudió frenético.