Esterilidad

Víctor Esains

El cuatro de copas asume su puesto de pionero en la mesa, dispuesto al sacrificio.
En la ronda con los otros cuatro participantes que lo superan no hay ninguno del cual quede ni rastro de memoria.
Siguiente fase. Relampaguea algún tres de oro, muere tajeado por un siete bravo, lo de siempre.
-Pero ¿qué pasó? ¿nadie canta truco?
-¡Teníamos que hacer la segunda, hermano! ¡Me llamaste con un dos y yo me tengo que comer esta carta! Me quiero morir…
El as de espadas, nacido para triunfar, no siempre comprende las limitaciones de sus amos para cumplir un rito tan sencillo.