Varios

Alberto Furlong

Engaño
– ¿Me llamó, compañero?
– A llorar…
– Déjeme pasar esta puntita.
Anselmo juega el 3 de oros.

Quien lo sigue consulta a su compañero.
– Hasta ahí, ¿le gusta?
– Bueno, algo ayudo.
Juega el 3 de espadas.

Quique, compañero de Anselmo, pregunta:
-¿Algo p´al primero?
– Ni qué cantar – responde Anselmo – es para ellos.
Juega el 6 de oros.

El cuarto jugador mira a su compañero y éste cierra ambos ojos.
Tira una sota de bastos.

Anselmo tira el cuatro de copas.
Quique mira la carta y la cara de Anselmo.
– ¿No me dijo que estaba así? – y levanta ambas cejas como asombrado.
– ¿que se siente el ser engañado? – dice Anselmo, mientras su mano derecha tantea su cuchillo, y de su otra mano cae el “ancho” de espadas.