Sin título

Javier Vedda

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014 no solo estaba contento por golear a los brazucas en la final, sino porque sabía que tenía que tomarme el 168 para encontrarme con Laura, porque si no ganábamos la final creía que no quisiera estar conmigo. Creí que para salir con ella había que obtener el título.
Tomé el colectivo y me bajé en Guardia Vieja y Medrano, me dirigí al bar de la UTN, y en la mesa de afuera me esperaba ella, tan radiante como siempre. Le conté que si perdía la albiceleste pensé que no íbamos a estar juntos, sino con el tarado de Rodríguez. Se cagó de risa.

Sin título

Candelaria Mazzeo

El día que ganamos el mundial Brasil 2014 mi sueño desde hacía 27 años se había hecho realidad. Siempre me había gustado el fútbol, algunos decían que vivía con una pelota en la cabeza, y puede ser que tuvieran razón. Como cualquier otro argentino, al día siguiente continuaba feliz, festejando con mi esposa y mi hijo. En toda mi vida no había podido ver a mi país ganar un mundial, y hacerlo con la 10 en la espalda es algo que nunca voy a olvidar.

Sin título

Candelaria Mazzeo

El día que ganamos el mundial Brasil 2014 estaba en la misma ciudad que un año atrás junto a la juventud del papa: Río de Janeiro. Durante la final me hallaba con algunos compatriotas y otros locales a los que había conocido el año anterior en un bar. La definición por penales alteró a más de uno, y cuando nuestro 10 estaba por patear el quinto no fui el único que se desmayó. Cuando desperté no entendía nada, estaba solo y todo oscuro. Manoteé un control, aprendí la tele, y lo vi a Messi realizando el festejo que volvería a satisfacer a 40 millones 4 años mas tarde.

Sin título

Yanina Carrieri

El día que ganamos el mundial de Brasil 2014, el grupo UPUMA (Unidos Por Un Maracanazo Argentino) debía encontrar otra razón de ser. Esa banda de amigos que le dio vida al organismo el mismo 1950 que Uruguay se consagró campeón en suelo carioca, no lograba asimilar que su lucha había finalizado.
Felices y obstinados, decidieron encontrar otra excusa para continuar dándole rienda a su movimiento: PURESAM2030 (Por Una Revancha En Suelo Argentino Mundial 2030). Ese mismo día también comprendieron que la agrupación prosperaría por mucho tiempo.

Sin título

Henry A. Castellanos Cárdenas

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014 era domingo; sin embargo, esa mañana, los chicos del barrio no fueron al picado de siempre por allá en el potrero sur, el mismo que la leyenda señala como el lugar donde nuestro mejor jugador anotó lujosos goles, siendo un niño.
Aunque el hecho pasó desapercibido, para los pequeños no fue un detalle menor: la final se jugó con la vieja pelota que, desde tiempos remotos, es pateada los domingos en el potrero sur del barrio, la misma que otorga el poder de hacer goles imposibles en una final de mundial, a todo aquél, que de niño, haya jugado con ella.

Sin título

Yanina Carrieri

El día que ganamos el mundial de Brasil 2014 fue el mismo día en que la Argentina se vistió por completa de celeste y blanca. Ese mismo día el pueblo ganó por goleada, sin cometer ni un orsai y con fair play incluido.
El fútbol, tantas veces ligado a la política de manera negativa, logró ahuyentar los fantasmas del odio entre los diferentes sectores del pueblo. El obelisco -sede emocional de la nación- se convirtió en el eterno machete del pueblo, en la ayuda memoria para la unidad eterna. Sean eternos los laureles que supimos conseguir…

El despojo

Marcela Acuña

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014, un carnaval arrasó con el pueblo. Nada de orden y progreso. En medio del caos festivo los subcampeones retenían en su memoria el gol de victoria, mientras nosotros planeábamos la mejor broma.
El conductor del micro, con los jugadores a bordo, detuvo su marcha en la autopista, llamativamente transitable. Llorando, abrazados sin consuelo, los sorprendimos.
Borrachos de euforia y locura, sin un por qué los despojamos de sus cuerpos.
La radio del micro ya no transmitía el “carnaval”. Sobre el mar, no más luces. El tiempo dejó caer las agujas para percibir un festejo cada vez más monocromo, cuando la mayor cadena televisiva confirmaba, alucinada, la falsa identidad del goleador.

Como en el ombligo

Eduardo Vardé

Desde el día que ganamos el Mundial de Brasil 2014, Pelusa no es más que un viejo contándole antiguas victorias a sus nietos.

Viveza criolla

Eduardo Vardé

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014 se escuchó en los pasillos del Maracaná: El Rey ha muerto, ¡viva el Diez!

V. Sellanes (II)

Eduardo Vardé

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014 estuve dos horas cuarenta y cinco minutos en el banco. Por suerte atajaba Romero.