El cepo

Sarinski, Lilian

Le robas el sabor, el calor-arbitrariamente, minuciosamente- de la húmeda piel que se entrega por… ¿última vez?
La oscura oquedad de la razón o la sinrazón no tiene participación alguna. Instinto de gorrión dijiste alguna vez. Libre, de vuelo bajo y solitario que se detiene en algún rincón de esta ciudad de pasos apresurados sólo para mirar desde otra perspectiva las soledades acompañadas, el todo y la nada.
-¿Qué misterios se impregnaron en tu cuerpo sin edad para morir y renacer adentro mío?
Los mil y un intentos fueron vanos. No puedes escapar. No quieres escapar. Porque sabes que te aparta y te atrapa una vez más.

Si quieres “sanar”, húyele a las “ranas”

Iguina, Margarita

No fue acertada ni seria la decisión de viajar al Caribe en busca de buenos aires. Lo que encontramos fue una miríada de sapos que se multiplicaban como los conejitos de Cortázar cayendo inclusive en nuestras sopas al comienzo de la cena.

Sin título

Carola

Reconocer que este sol hoy nos calcina como sapos hirviendo en sopas humeantes es también reconocer que añoro esos otros, los días de sábanas frescas donde sanabas mis heridas.

El viaje

Avogadro, Marisa

AmorRoma… Se repetía sin cesar en su mente. El viaje fue sorpresivo, una maleta pequeña y todas sus ilusiones con el nuevo trabajo.
Entró a la sala y alas le salieron a su cuerpo en la imaginación. Voló con el pensamiento hasta posarse en sus ojos negros. Fue esa mirada de unos segundos más, del encuentro.
AmorRoma… se repite hoy, en Italia, junto a su nuevo trabajo y amor al mismo tiempo.

Amargo, dulce café

Esquibel, Mary

Entrelazaran sus brazos como si fuera un brindis con espumante francés. Pero en aquellas manos, en vez de cristales, tenían auténticas porcelanas asiáticas contornadas como tazas de café.
A través del humo, calor en perfecto equilibrio térmico, se revelaban orejanos por el sonajero del golpe de las tazas.
No ofrecieron ninguna resistencia para tragar el amargo dulce café, rompiendo con el hábito de eximios catadores: degustar sin ingerir.
Ella, con una blusa un poco raída, quisiera adiar sus sorbos lentos. Líquido caliente, miradas versus miradas, sabor de los granos arábica.

Gula

Nasello, Patricia

Hallé la lámina entre una pila de papeles que llevaba a la basura. Al principio me hizo gracia observar el trabajo que se había tomado el artista para dar ese aire etéreo a algo que no es más que un animal, luego me abrió el apetito. Burlar la seguridad del zoológico fue sencillo. Comencé a hincarle el diente en el primer rincón tranquilo que encontré, emitió unos pocos sonidos bajos y luego calló para siempre.
Habría despachado poco más de un cuarto de su peso cuando el pozo de mi hambre, que a veces pienso sin fondo, se hallaba de momento satisfecho.
Lo comprobé aquella noche, los cisnes no son mudos y su carne es exquisita.

Alas quebradas

Godoy, Rud

Como pájaro sin alas, se extinguía aprisionado en su vuelo y enmudecido en su trino. Angustiado, siente que ya no la ama. Sin embargo ella, su ama, sonreía satisfecha al empujar la silla de ruedas por la suntuosa sala.

El abad

Neri, Carlos Alfredo

El abad le daba las instrucciones matutinas a los hermanos encargados de la cocina del viejo monasterio mientras observaba la limpieza de los elementos. Cada cosa tenía un lugar destacado. El arroz (con una zorra dibujada en la bolsa de arpillera) era abundante y se destacaba del resto de los comestibles.
De pronto el anciano vio como una rata parecía atar su propia cola en una trampa oculta detrás de unos toneles. Él sabía que, quien orienta acude y educa antes que enojarse, por eso, calmo, sólo dijo: “la semana próxima deberán tener un terrier y ningún ratón, sírvanse notar la diferencia”.

Sonata de amor

Resala, Graciela

Cada año renuevan su amor muy cerca de la fuente de Trevi, la inmensa Roma los esconde. Él se divierte intentando asir la risa de su amante para ponerla a salvo de la nada. Como un loco de atar, sueña que de sus senos, cubiertos de satén, brotan sones que lo emborrachan. La aparta y atrapa, una y otra vez, en una danza casi ritual. Sin pausa, los años se suceden mientras ellos se aman.