Desagradecidos

Moreno Martínez, Enrique

Decenas de dientes dejaron de debatir deberes devengados del dictador. Despertaron desorientados donde dieron docenas de doloridos disparos. Decían de dictar directamente determinados diálogos disciplinados dados del dictador. Desviaron decir de dónde dichos dubitativos diálogos derivaban. Devastados, derrotados, dos desarmados doblegados decidieron dar datos de donde dichos diálogos deberían de derivar. Docenas de disparos decapitaron dos doblegados desarmados. ¡Desagradecidos!

Duelo

Bordagaray, María Belén

Desapareces. Durante días de dolor, desazón, desarraigo despertar desconcertada despojándome de decenas de detalles, dejándote deslizar. Debía despedirte. Demasiado desarraigo, desgastando dudas, descubriendo deudas, diálogos desatendidos. Debo detenerme dejando dócilmente disuadirme, doblegarme y desprenderme del dolor. Despacio disuelvo, disculpo, dejando diluir demasiado duelo. Dulcemente dejas destellos de dicha despertándome distendida, disfrutándote desde desafiantes distancias. Difícil diligencia del destino.

Nota: Escrito a mi padre que ayer habría cumplido años y nos dejó hace 4 meses.

Diamante de dos días

Avogadro, Marisa

Durmiente, diciente, debería dulcificarse. Dulcinea de día. Diamante de dos días. De dudosos despertares; dijo desesperado, dolorido. Duquesa displicente, dejó de dudar de decirlo… Días de desaliento devienen, del destino detenido.

Delirios de docencia

Calduch, Cristina

Doña Delia, digna docente de dieciocho discípulos, declama ditirambos dactílicos desde diciembre. Diariamente diez diablillas decoran dossiers dibujando dinosaurios desdentados, dragones desbocados, decuriones descalzos; dos doncellas descarriadas deshojan dalias dionisíacas; dos divas desmemoriadas descalabran declinaciones, decapitan determinantes, doblan desinencias; dos damiselas desavenidas desmadejan diálogos disonantes… Debajo del diván dormitan dos dálmatas.

Doce

Garrido, Laura

Doce de diciembre. Dimitri duerme donde decimos donar dinero, dibujando dualidades de desconsuelo.
Dios descendió de su divinidad desafiándole.
Dimitri, desfallecido, decidió derramar docenas de deseos desconfiados y Dios destinó doce discípulos dedicados.
Después del duodécimo día, Dimitri desempaquetó doce dones divinos, dulces donativos de dadivosos duendes desmelenados y destruyó doce dosis de dolencias diarias: desconfianza, desánimo, deshumanizar, desesperanza, desahucio, destrucción, deshonestidad, deslealtad, desinterés, descortesía, deshonra y desdén.

Divergencia

Samban, Luis

Dicente decide difundir divergencia: donde dice “dudar deviene discernimiento” debiera decir “disentir da diarrea”.

Dime Dios

Bellouh Ardoy, Claudio

Deambula diariamente el desdichado, doblegado por dilemas demoníacos. Delirio de díscolo desquicio. Desatinadamente deja devoción Divina. Desoye disciplina. Devienen desmanes y dolores. ¡Dios, demuestra tu Derecho Divino! Destruye dependencia diabólica. Domina, dejando doquier dadivoso Don deificado.

Delirio

Abia, María José

Días de dar desinteresadamente, de dejarse dorar, de disfrutar derretidos de deseo, de dormir demasiado, de descansar. Diez doctos dedos difuminan dunas, dedos desafiantes doblegan diosas; damas divertidas, divinas, dulces dudan…, después deciden danzar desnudas delante de diez delirantes diablos.

Dos

Parrilla, Ernesto

Días después del desastre, Desiderio decidió decirlo. Dalma dedujo dolor, desesperación. Diariamente, doloridos, desentierran dudas, deseando desandar días dramáticos. Dios desoye, desolándolos.

Drogas

Lew, Sara

“Dame dinero” –dijo Dalmiro desafiante, después de dilapidar doscientos dólares drogándose diariamente. Doña Daniela, disgustada, denegó dárselo. Desoyendo discursos disciplinarios, Dalmiro desvalijó dinero del desván, desapareciendo definitivamente del domicilio. Después de delinquir, de deambular dándose drogas duras, dejó de divertirse, de disfrutar. Débil, desfallecido, demandó demasiadas dosis. Demasiadas.
Discurrieron días difíciles. Doña Daniela, dudando del destino de Dalmiro, dejó de dormir. Derrumbada, decayó dolorosamente. Diversos doctores diagnosticaron desórdenes, depresión; dispensándole Diazepam. Durante décadas, Daniela demandó dosis. Demasiadas.