Sin título

Denaro, Fernanda

Degusto dátiles, dulce delicia. ¡Degluto docenas! Dolor de duodeno. Diez dosis de Dirox y dos directivas: disciplina y dosificación de dieta durante doce días.
Displicente y disgustada, depongo dudas y destino dinero a desabridos dorados y dentones de dinámicos deltas.

Sin título

Zanel, Gisela

Dana deseaba dormir… Diariamente dudaba, del desamor derrotada deliraba.
Decidió deprimirse desperdiciando doscientos días…
– Dígame Doctor…
– Demencia…

La fiesta

Salguero, Aurora

Diáfano día que recorría diciendo la damisela divertida que derramaba doce pétalos dulces de decorosa fama. Así desde la diversidad oculta en sus dedos perlados y diez veces amados, donde los donjuanes recreaban sus dotes, ya donando dádivas por doquier. En las dantescas fiestas de los jardines decorados con hermosas y doradas telas de diamantes y allí sus dotes mil veces probadas derramaban cientos de dones y caricias nunca habladas. Los despabiles se agolpaban por semanas y de dos a dos las parejas se doblaban de amor, besos y diademas retocadas. Pero ¿será doble la noticia desplegada? o esconderá la dicha para pocos reservada.

Dentadura ducal

Crespo Tudela, Ana

Don Diego, dentista dipsomano, después de degustar un delicioso Dick, se dirigió al domicilio de don Dionisio, decimonono duque de Deià, que la diñó durante un duelo dialéctico sobre el dislate de la deconstrucción. Tras el deceso del duque, sus descendientes descubrieron su decisión de donar su dentadura al diestro dentista. En deferencia a don Dionisio, don Diego depositó el dentado del difunto a la derecha del daguerrotipo de la dama de sus deseos. Un disparate que descompuso a la damisela y que distrajo de su dolor a los distintos dolientes que discurrieron por el dispensario.

Derivaciones decisorias

Goñi Capurro, Juan Pablo

Deduje dos derivaciones del diagnóstico del doctor. Debería dosificar daiquiris; después, desembarcarían distintos dromedarios del desierto. Datos demasiado desalentadores, de difícil digestión. Descartada dicha dieta, descendí del despacho. Doce dragones doblaban desde Dorrego, desfilando. Dólares dorados derrapaban debajo del Departamento de Decretos Derogados. Dulces duraznos desafiaban dientes desafilados. Deliciosas danzarinas desnudas decían desearme. Delgados detectives, deambulando despistados, declamaban dramas descarados.
Decidí dejar de drogarme.

Dogma devuelto donde desaparecí del día D

Ramos, Daniel

Después de dos días divulgué dilemas de dudas, dando decaer días dudosos donde divorcié damas doradas.
Despierta dandi Daniel, desperézate, deja de dormir, dile diecinueve dulzuras, darle directo donde duele, dictamina dolor, desaparece domingo, disimula días dramáticos donde dejes de dudar.
Donde dejas documentos dormirán desesperados, donde desarman dientes, duelen dos dagas del demonio.
Donde duran dos dinastías desarman donde duerme Don diablo.

Despertares

Baldessari, Adriana

Debió disimular días duros, desdichados, despojados. Descubrió detalles, domicilios diferentes, dineros destinados al desahogo discrecional de deseos detestables.
Degradada, deshonrada, destruida y despreciada decidió detenerlo. Deshacerse del Diablo. Después del dramático deceso de Darío y un digno duelo, Dana declaró el domingo delante de Dios, su deseo definitivo de dormir y desayunar de a dos.

Damián debe doscientos dólares

Voogd, Martín

-¡Dame doscientos dólares! Desespero, Diana. Del Datsun dorado debo dinerales -declara Damián, desencajado, degustando dátiles de Dinamarca-. Diviso daga de Damocles…
-Disiento, Damián. Destacan decencia del distinguido dandy Domingo Diéguez…
-Diana, dejá de divagar. Dudo demasiado del dichoso Domingo Diéguez. Doce días de diferentes declamaciones denotan desesperación. ¿Dónde dan dólares? ¡Dale, decime!
-Desconozco, Damián.

Sin título

Rizzo, Victoria

Domingo de diciembre. Decepcionada. ¡Demasiada devoción desperdiciada! Desesperada, decidí despojarme definitivamente del doloroso duelo. Dificultosamente, despedí dualidades dramáticas: dominio, descontrol; dicha, desgracia; duendes dorados, demonios. Despejé dudas, dejé distantes desilusiones, deseé depuración. Descansé dulcemente, desperté diáfana. Después, despreocupada, disfruté delicias del destino.