Liberen al topo

Ramos Ramella, Daniel

Popeye resbalaba sin darse cuenta desde el tejado de una casona vieja y sucia, donde había quedado atrapado un topo regordete y rollizo, asustado y pálido, éste al no darse cuenta de las melodías encrespadas que emitían la guitarra acústica del oso gigante del calabozo, sonaban, aturdían, y retumbaban hipnotizando a los amigos del bosque que se escabullían sobre el bosque de libros polvorientos de la ciudad, desde lejos y bajo un tejado un gato de origen chino les pasaba la voz indicando que el oso empezaba a quedarse dormido.
Se había llegado a una desesperación social de diferentes personajes, algunos extraterrestres habían tomado la ciudad subiéndose a los buses y exclamando libertad para el señor Topo.

Vuelvo

Brown, Esteban

Vuelvo a entrar a mi cuarto, y puedo ver que todo sigue igual, está todo como lo dejé hace un rato, pensaba emocionado; quizás la imagen que devuelve el espejo de la entrada no es la misma que la de ayer, pero lo que nunca había cambiado en mí, eran las ganas de que este día volviera alguna vez, de volver el tiempo atrás.
¿No ves que no soy el único que esperaba este momento? ¿Qué importa si han pasado 20 años?
Suena mi teléfono y mi agenda anuncia una tarde bastante ocupada; Reunión con viejos amigos, están todos iguales. Los extrañé de verdad.

Sin título

Neri, Carlos Alfredo

Su mirada estaba congelada en dirección a la pintura. Una y otra vez había contado los objetos presentes en ella. Los libros, los lápices, los juguetes. Se detuvo unos segundos en el muñeco del “ET” y recordó con cariño la vez que fue a ver la película con su prima. También le llamó la atención la ilógica distribución de las patas del banquito.
El último momento con el que su mente pudo fugarse, fue cuando se dio cuenta de que él tenía unas zapatillas iguales a las del cuadro.
Pero finalmente llegó su hora. Lo inevitable.
El dentista abrió la puerta y con una sonrisa falsa lo invitó a pasar.

El oso

Malatesta, Silvia

Cuando la multinacional taló el último árbol de su amado bosque, alquiló un monoambiente en Floresta. Ahora pasa el tiempo cantando viejas canciones de Moris.

La osa acosa

Malatesta, Silvia

Cansado del calor y los reclamos de su mujer, se hizo el oso y se sentó a tocar su mejor canción.

Pasado

Uva, Elvira

Después de tantos años, él insiste en seducirme; me envió su foto a través de Internet: un adulto vestido de niño, con juguetes de niño y cara de bobalicón. ¿Cómo explicarle que ya no me atraen ni los juegos ni los cuentos infantiles que nos entretuvieron aquella tarde en que su familia se refugió en nuestra cabaña? ¿Cómo hacerle entender que, aunque esa noche compartimos silla, sopa y cama, al amanecer y siendo tan chica, sentí que lo nuestro sería imposible?
Si él no fuera tan bestia le confesaría que sigo enamorada del que ahora me alcanza la caperuza y me invita a dar un paseo por el bosque, como cuando éramos novios.

Sueños

De Cicco, Rubén José

En mis sueños, doctor, aparece mi habitación infantil. Todos mis juguetes parecen estar vivos. Hasta el Oso Federico toca la guitarra, mi guitarra, sentado muy tranquilo delante de mi casita.
– Hum…-, murmuró el psicólogo, mirando a su paciente por encima de sus medios anteojos.
Luego de pensar un momento dijo: – Mirá Jorgito, a los siete años esos sueños son normales. Ahora vamos a hablar con tu mamá para que se quede tranquila.

Bono super star

Baldessari, Adriana

Todas las noches el Oso Bono se sienta en su sillita amarilla, empuña la guitarra e interpreta canciones nacidas en el corazón del bosque. Canta con tanto sentimiento que todos los personajes de los libros de su biblioteca, Popeye, las Tortugas Ninja, el Ratón Pérez, el Conejo de Alicia, se escapan de las páginas para escucharlo.
Una madrugada, tras un emocionante recital, Maneki Neko, el Gatito de la Buena Suerte, lo saludo con su brazo en alto y al otro día Bono consiguió un contrato en una discográfica multinacional.

Derrota

Morán, Mei

David dormía debilitado, disipado, deliraba. Domingos daba discursos dadaístas, diabólicos, desdoblados. Después dejó discretamente, diatribas, dimes, diretes. Dimitió. Desdeñaba donaciones, dádivas. Días de debacle. Décadas de desastres. Daño duradero. D.E.P.