Despedida

Lilix

-Llegamos Clemente, ya puede volver.
-Yo me quiero quedar.
-No mi amigo este no es lugar para usted, es para los que dejamos suelo terrenal. Usted tiene su espacio en la página del diario como siempre.
-¿Y quién me dibujará ahora?
-Nadie, pero si se queda conmigo pronto será olvido.
-¿Y entonces que será de mi?
-Usted es de toda la gente que por años disfruto de sus andanzas. Ahora serán quienes se encarguen de cuidarlo. Tendrá cientos de padres adoptivos. Mire ahí vienen por mí, hora de su regreso…

Del por qué se nos fue Caloi

Moscarda, Esteban

—¡Señor! —Exclama un ángel— creo que se equivocó: todavía no era su hora.
—Lo sé, pero lo necesito: tengo que crear un par de universos y él es el indicado para ayudarme. Su tinta y su pincel servirán para delinear los mundos que tengo planeados. Además, tengo que darle unas vacaciones a Dalí —respondió Dios mientras iba a recibirlo.

Sueños

Moscarda, Esteban

De tus nubes que chorrean como relojes surrealistas y tus empedrados melancólicos, con sabor a tango, con sabor a malevo triste refugiado bajo un farol. De tus delirios futbolísticos, tus observaciones políticas, las imágenes que adopta Dios al amparo de tu tinta, el ser sin brazos, la negra del alma. De todas esas cosas están hechos mis sueños. Por eso no te fuiste. Por eso te sigo soñando.

Por siempre

Resala, Graciela

Ese día el Negro estaba tan aturdido que deambulaba por todos lados buscando algo sin saber qué; repentinamente se topó con la puerta. Dudó y prefirió mirar por la cerradura.

Vio como Tato se acomodaba la peluca mientras ensayaba su “ vermut con papas fritas y good show!”; al lado, de la mesa del rosarino, se escapaba la Eulogia para escuchar al Flaco cantando  ‘muchacha ojos de papel” y más atrás un coro ensayaba entusiasmado una canción que le resultaba familiar. No dudó más y entró. Hugo, el anfitrión de ese día, lo estrujó contra su cuerpo mientras el coro entonaba, una vez más, el estribillo “Te veo bien, estás siempre buscando. Te veo bien, vivito, vivito y coleando”.

Sobre gustos…

Lew, Sara

Si tuviese párpados en los oídos que atenuasen sus chillidos estúpidos. Si poseyese una piel más curtida y dura, resistente a sus arañazos. Si mis fuerzas ganasen a su astucia para escabullirse de mis manos. Si mi estómago no los prefiriese vivitos y coleando.

Vermouth con la Mulatona

Doti, Luciano

Clemente estaba bebiendo un vermouth en un bar de Flores. Desde su mesa junto a la ventana podía ver a una mulata voluptuosa, de insinuantes curvas, dueña de un escote que daba vértigo de nada más asomarse para echar un vistazo. Saboreaba unas aceitunas que le hacían pensar en la piel aceitunada de esa mulata que, parada en una esquina, esperaba vaya uno a saber qué. Debería ser del Caribe, acaso dominicana. Sólo estaba seguro de que era la mujer de sus sueños, tan carnosa como las aceitunas que le gustaban tanto: ¡una tremenda “mulatona”!

El espíritu

Osvaldo, Palacios

“El espíritu es invisible a los ojos y solo germina lentamente en el huerto del corazón del amigo”.Qué extraño…El corazón tiene razones que la razón desconoce, por eso hoy me puse a indagar en el mío, que sigue latiendo vivo y a veces acelerado, en busca de las injusticias, enfermedades como el cáncer, que aún sigo recordando, si bien las he perdonado, todavía siguen latentes y no puedo dejar que se vayan. Descubrí que el sufrimiento no es un castigo, sino un aprendizaje, pero en mi huerto, sigue germinando ese espíritu invisible, como una vela eterna, que irradia una luz de fe, de esperanza y de memoria, por nuestros padres, amigos, hermanos, familiares y seres queridos, incluso aquellos que tal vez no he conocido y que por estas injusticias, ya no están entre nosotros “vivitos y coleando”.

Cumbre de dolor

Baldessari, Adriana

Entre las siete y las ocho de la noche comenzaron a llegar al bar El Cairo, para compartir la tertulia, como cuando estaba el Negro.
Clemente con Bartolo, La Mulatona y Jacinto, Mimí con Clementina y el hincha de Camerún con el Clementosaurio. Iban del brazo o abrazados para ganarle al frío de la soledad.
Sentado a la cabecera de la Mesa de los Galanes, los esperaba el amigo Mendieta, anfitrión experimentado en el dolor por sus casi cinco años de orfandad. Juntos lloraron hermanados por la tristeza.
Luego de mil cuadritos de silencio Clemente con voz entrecortada lamentó desde el alma no haber podido darle un último abrazo al Negro de ellos. Mendieta no habló, pero moqueó solidario extrañando al Negro de él.
A la medianoche el mozo se acercó para decirles que iban a cerrar y que la consumición corría por cuenta de la casa. Los personajes salieron lentamente y se quedaron en la esquina como interrogando al cielo. De pronto unos inconfundibles trazos de tinta china oscurecieron el firmamento rosarino. Trazos paternales que decían: -Aquí estamos, Vivitos y coleando-.

Mambrú se fue a la…

Palacios, Osvaldo

(Danny cantando): “Mambrú se fue a la guerra, no sé cuando vendrá, vendrá para la Pascua o para Navidad, no sé cuando vendrá, tra-la-la, tra-la-la, no sé cuando vendrá”.
Madre: Danny, ¿puedes dejar de jugar con esos soldaditos?
Danny: A mí me divierten.
Madre: Y dejar de cantar esa canción, hace una hora que la escucho.
Danny: No, hasta que me expliques que significa la palabra guerra.
La madre se sentó junto a él, y trató de complacerlo, pero no sabiendo por donde comenzar.
Madre: Bien, es una palabra que tiene muchos significados…por ejemplo…como diría.
Danny (sin dejar de mover sus soldados, y su héroe Mambrú): Combate, lucha, pelea, enfrentamiento.
Madre: Si, eso es, es lo que justo te iba a decir, lo tenía en la punta de la lengua.
Danny: También, una lucha armada o conflicto bélico entre dos naciones o dos bandos.
Madre: Lamentablemente si, y lo peor son las consecuencias. ¿Y sabes que es una guerra civil?
Danny: El enfrentamiento entre habitantes de un mismo país. Colombia es un ejemplo.
Madre: Y la guerra santa…
Danny: Es por motivos religiosos.
Madre: También es conocida la guerra fría, ¿lo sabías?
Danny: Si, cuando dos naciones, sin usar armas, tratan de destruir a su enemigo, por medio de la propaganda o el espionaje.
Madre (levantándose): Basta Danny, siempre me haces lo mismo, no sé para qué me preguntas, algo que ya sabes.
Danny: Simplemente, para determinar qué estrategia utilizará Mambrú, en el campo de batalla.
Madre: ¿Y cuál es el motivo de su guerra?
Danny: Luchar por la paz en el mundo, adiós al hambre entre los niños, que la escuela vuelva a ser como las antes, que los grandes nos comprendan mas…Por eso no lo puedo dejar solo, ya sea para Pascua o para Navidad, quiero que regrese, con todos sus amigos, todos Vivitos y Coleando.

El hermano mayor

Baldessari, Adriana

Vivitos y Coleando. Es la única forma en que puedo imaginarlos.
Esto de venir cada domingo a lustrar los bronces y cambiar las flores lo hago por la vieja. Para mí los mellizos van a volver de Cromagnon en cualquier momento. Vivitos y Coleando.