Contestador

Laura Soledad Pazzi

– Hola. Le hablo a tu contestador porque no me querés atender y ya no sé cómo llegar a vos. Quiero explicarte que no te mentí, aunque ahora sea tarde. Necesito una chance para mostrarte que puedo ser mejor (clic).

– Hola. Se me terminó el tiempo de mensaje. Te llamo otra vez porque así siento que estoy cerca de vos, aunque no me contestes. Me gustaría arroparte por las noches como cuando eras chica, pero sé que (clic).

– Buen día, llamo del Hospital Italiano. ¿Sos la hija de Carlos Borasi? Acaban de traerlo de urgencia porque lo atropellaron y éste es el último teléfono marcado en su celular.

Ansiado encuentro

Rud Godoy de Gutierrez

– Sí, hable.
– ¡Hola! Soy yo, Melissa.
– ¿Cómo estás?
– ¿Podemos encontrarnos hoy para tomar un helado y después me quedo a dormir en tu casa?
– No, hoy no, estoy muy ocupado.
– Pero hoy es nuestro día… La semana pasada también estabas ocupado.
– No puedo. Y no llores. Debes comprender.
– Es que te extraño mucho…Te llamaré el próximo sábado, entonces. Te quiero, papá. Chau…
– Chau, hasta pronto. Yo también te quiero.

Lujuria

Jorge Ariel Madrazo

El periodista Jaime Pock engañó a su esposa. Pero lo pagó caro, oh, sí.
Un día, su teléfono privado en el diario albergó el triste fin de ese amor prohibido:
-Pock: -Querría rozarte una manita.
-Ella: “No, no me empujes al desliz con tu verba salvaje… Eres más perverso que la
Serpiente bíblica.”
– Pock: Hoy formé tu nombre con la sopa de letras.
– Ella: “¡Ten piedad, mi Bestia! ¿Hasta dónde me arrastrará tu elocuencia abrasadora?
Ya mismo abandono esta charla de burdel. Adiós, Jaimy. Nunca te olvidaré.”
Y así, la labia procaz de Pock le arrebató a la única mujer que pudo hacerlo feliz.