La mala suerte no existe

Miguel Ángel Dorelo

Detrás de toda superstición se esconde el miedo y la ignorancia. Hoy es viernes 13 y me casaré con mi bella novia.
En el último mes, pasé por debajo de escaleras, se me han cruzado gatos negros y he derramado sal. Rompí un espejo de la sala y bajo ese techo abrí un paragüas color amarillo. Nada me sucedió, desde ya; me considero una persona inteligente y alejada de esas supercherías.
Acabo de pasar por la White Star Line y me han entregado los billetes de embarque. Saldremos desde Southampton esta misma tarde.
Nuestro viaje de bodas a bordo del Titanic será inolvidable, estoy seguro.

2013

Octavio Belardinelli

Llegué a la esquina y el ómnibus pasaba de largo. Veinte minutos más, pensé. Encendí un cigarrillo, para hacer que el siguiente viniera más pronto. Pero me falló. Cuando vino, estaba repleto. Subí como pude, con mi tarjeta en la mano. No tenés crédito, abuelo, me dijo el conductor. Lo miré, me miró. Está bien, dijo, pasá. Una chica me dió el asiento. ¿Tan viejo estoy?, pensé. La gorda de al lado me empujaba hacia el pasillo. Sentía en el pelo la respiración de los que iban parados. No alcancé al timbre y me pasé varias cuadras. Traté de caminar rápido, pero me dolía un tobillo. Llegué al negocio. El dueño estaba enojado y miraba el reloj. Este año te jubilás sin falta, me dijo. Pensé: menos mal que el año tiene doce meses.

Desafortunado

Ana Silvia Mazía

Él se sabía desafortunado.
Por eso, no le importaba equivocarse al hablar, estornudar en medio de una declaración de amor, eructar… No le importaba porque ya sabía: por mucho que se cuidase, en la esquina siempre habría dos viejas del barrio que dirían:
—Este muchacho tiene una actitud de lo más desafortunada…
¡Y los muchachos del bar, también dirían cosas así!
Hete aquí que llegó el año 2013, de temible terminación, y la fortuna de este muchacho empezó a cambiar. Todos lo consideraban una protección contra la yeta.
Y, desde que empezó el año, fue un tipo afortunado.
Feliz, bah.

Piso

Lucas Gattoni

Por cuarta vez moría un inquilino en el onceavo piso… Nadie advertía que, contando el subsuelo, ése era el piso número 13.

Juego del mes: Cuentos desafortunados

El número 13 tiene fama de yeta. En nuestra cultura se lo suele asociar a la “mala suerte”. ¿Será esto cierto? ¿Qué esperar entonces del año que recién se inicia…?

Aunque cruzamos los dedos para que el 2013 sea símbolo de salud y felicidad, los invitamos a aventurarse en el mundo de las desventuras.

¿La consigna? Escribir un “microrrelato desafortunado” en un máximo de 600 caracteres. ¿Se animan?

Pueden enviar sus textos a: contacto@cuentosymas.com.ar

Todos los cuentos recibidos serán publicados en la sección Juegos Enero 2013.