Más de lo mismo

Miguel Angel Dorelo

Ya era tiempo: debía marcharse. Nada dramático, solo aburrimiento. La tierra se había convertido en un lugar sin encanto.
No fue una decisión apresurada. Intentó con todas sus ganas encontrar motivos que lo retuviesen, hasta se enamoró. Pero no fue suficiente.
Eligió como vehículo para llegar al cielo un frasco de pastillas.
Al llegar, en lo primero que pensó fue que aquello de que los suicidas tenían vedado el arribo era una mentira.
A la semana, comprendió su error: el cielo era aún más anodino que lo anterior.
— ¡Que lo parió! —Se dijo. Y comenzó a bostezar.

Contrastes

Patricia Nasello

Frente al ventanal de la cocina de ella, se despliega un cedro azul. En el pequeño patio de él, resiste un limonero. Nada relaciona un pino cuyas agujas brillan cuando llueve, con un árbol de frutos redondeados y amarillos como soles; sin embargo ella y él se enamoran.
La vida, observando la línea que se ensancha en el horizonte, oscura, preñada de tormentas, toma su cámara fotográfica y enfoca la lente sobre ellos: se ven tan confiados dentro de su luz.

En las nubes

Sara Lew

Rodaba con mi vehículo por la carretera atravesando un monótono paisaje de llanura. Mi mirada chocaba continuamente contra las nubes parapetadas en el horizonte, pero por mucho que las observaba no lograba percibir en ellas esas extrañas figuras que se dibujaban en el cielo de mi infancia. Pensaba ya que el paso de los años había dejado atrás mi imaginación cuando un ovni blanco y esponjoso apareció en el cielo, abduciéndome al instante.

Rayuela

Sara Lew

Llegó el cielo después de dar esforzados saltitos de nube en nube, pero poco le duró la satisfacción de sentirse acreedor del paraíso: enseguida un empujón lo mandó de vuelta a la tierra.

Un juego muy antiguo

Octavio Belardinelli

Salté desde la nada hasta esta Tierra y recogí la piedra.
Navegué los mares del sud. Cormorán y delfín me acompañaban.
Un día conocí a Alicia: trenzas negras, ojos oscuros.
A la luz del ojo de buey le escribí cartas de amor.
Con los dos pies en el suelo, hicimos una familia.
Los hijos de Alicia fueron hermosos.
Algo pasó y quedé solo, otra vez, parado en una pata.
Los hijos crecieron, los cormoranes volaron, los delfines se fueron.
Ahora estoy cansado y pronto voy a entrar en el Cielo.
O sea, volver a la nada.
Pero algunos me dicen que dé la vuelta, que todo vuelve a comenzar.
¿Será posible?

Anatema

Sergio Fabián Salinas Sixtos

Miró hacia el cielo: limpio, azul, vasto y lejano. Aún sangraban las heridas del combate, tardarían en cicatrizar. La estrategia que emprendió en la batalla falló en todos los aspectos, merecía la derrota. Exigió la cabeza de Miguel y tuvo que ir por ella. Los lances y estocadas en su contra los esquivó o fueron absorbidas por la armadura; pero se doblegó ante la espada de Miguel, más fuerte y mejor armado. Todos sus hermanos cayeron en una emboscada, las hordas de Miguel los aplastaron. Lucifer miró la tierra: abrasiva, sucia y cercana; éste sería su nuevo hogar: el infierno.

Complicidades

Bertha Carou

En la noche, el silencio se agazapa. La luna se asoma para burlarse de él en complicidad con los perros.

Guerra

Beto Monte Ros

En el cielo, ángeles y santos jugaban rayuelas cuando fueron convocados a una reunión de emergencia. “¿Cuál será el asunto?”. Desde el apocalipsis todo parecía estar en c.lma. Al entrar el jefe todos guardaron silencio y con pesadumbre recibieron la noticia de que les esperaba una nueva contienda: los informes de inteligencia dan cuenta de que en el infierno se hacen aprestos bélicos, han movilizado a todos sus demonios y en cualquier momento se esperaba un ataque. Al preguntar por el motivo de este enfrentamiento supieron que, esta vez, se disputaban al último hombre sobre la tierra.

Juego del mes: Rayuela

rayuela

Este mes nos sumamos a los festejos por los 50 años de Rayuela proponiendo un juego en homenaje a la obra más conocida de Julio Cortázar.

Para participar sólo hay que escribir un minicuento de 600 caracteres máximo que empiece en la Tierra y termine en el Cielo, o viceversa…

Enviá tus textos a contacto@cuentosymas.com.ar

Todos los microrrelatos recibidos serán publicados en la sección Juegos Julio 2013.