Horacio Laitano
El pequeño se deshace en atenciones. Reúne a sus amigos, prepara la comida y les hace una graciosa reverencia cuando entran a su casa. Ellos saben que el pequeño es hacendoso. Lo halagan y lo aplauden hasta verlo estremecerse. A veces, uno de ellos elogia tanto su comida que el pequeño se desliza por debajo de la mesa y le muerde los tobillos. Los demás no paran de reírse. El...